10/13/2007

-... Jesús desapareció.
Hace un par de horas me llamó Julieta diciéndome que había coca encima del velador de Jesús y le da para pensar que estuvo con alguien más.
-Tú sabes que él no consume sólo. Alguien lo acompañaba y no se me ocurre quién puede ser
-¿Crees que haya estado con K?
-No sé. Llámalo y pregúntale.
-No puedo.
-Entonces lo llamo yo.
Cinco minutos atrás que me volvió a llamar y me contó que K no le respondió.
-Seguramente está con él. No te preocupes.
-No puedo dejar de preocuparme. Por algo te llamaron diciéndote que Jesús había desaparecido. Tengo miedo que pueda pasarle algo a mi hermano.
-Seguramente era una broma. Quédate tranquila.
-No quiero. Te llamo después.
No sé en qué anda Jesús. Lo que si me extraña es que no me involucre en sus ideas. Lo he estado llamando al celular y me sale el buzón de voz. Tal vez K pueda saber algo, o no sé. No me interesa llamarlo tampoco.
-¿Y no te preocupa?
- No, lo conozco muy bien. Sé que en algo anda metido pero nada que no pueda controlar. El hueón es así.
-¿Vas a ir a la noche?
-Sí. Tengo que resolver unos problemas, nada muy grave tampoco. Te paso a buscar a la una.
-Bueno. Ahora voy al Alto con Camila, llámame más tarde.
-Ok... esperáme un momento, me está vibrando el celular... Es Jesús.
-A dónde estás conchetumadre
-...
-Hueón dónde estái?
-...
-¿Qué te dijo?
-Me colgó. Lo voy a llamar. ¡Chucha! Apagó el celular.

-En algo anda.

-Claro que en algo anda. Quiere jugar, le quedó gustando la hueaita desde RAMIRO. Puta que es pendejo.

-¿Y si lo llamo yo?

-¿Tiene tú número registrado?

-No. A ver, estoy marcando... Aló Jesús. ¿Dónde estái? Están todos preocupados por ti...

-A dónde está. Dime.
-¿Cuándo llegas?

-¡Qué te dice Javiera!

-Oka, un beso...

-¡¡Chucha Javiera!!

-Oye, qué te pasa! Tranquilo, Jesús está bien

-Y dónde está.

-Me dijo que estaba bien y que no sabía cuando llegaba.

-Me estai hueviando. No puede ser tan pendejo ese hueón. Tenemos una empresa que mantener y

él es parte importante de ella

-Me dijo que tuvieras el celular prendido.

-A yaa! Con eso basta creerá él.






12/30/2006

Rápido

Entro a mi departamento, veo a la Lulú desnuda con un delantal de cocina esperándome. Me observa, se rié y cree que sabe todo de mí. Pero no tiene idea. Le digo que me voy. Le cambia la cara. Me pregunta por qué. El silencio me acompaña. Agarro mi bolso y echo lo que encuentro, la beso en la mejilla y me patea, me golpea con sus manos y me detiene, sólo por un instante. Me grita que soy un cobarde, que no entiende qué me pasa, que si quiero que ella se vaya, que se lo diga, pero que no ande con pendejadas y le miento, le digo que me voy a donde mi viejo por unos días, que no soporto más ésto, siento que todo; nuestros amigos, mi vida, nuestra relación, hace rato se fue a la mierda y necesito vivir otra vida y no saber más de mí. Le confieso que no he podido olvidar a la Pía, que he soñado muchas veces con el hijo que nunca tuve y que no quiero volverme viejo sin saber lo que es la felicidad. Se acerca, me abraza y la rechazo. Salgo del lugar, bajo las escaleras, camino hacia Providencia y tomo un taxi. Me abre la maleta y me pregunta donde voy, le digo que a los Trapenses. Marco el teléfono del Andrés pero no me responde, le dejo un mensaje: El Pedro te cagó con la Valentina y se quiere arrancar con ella. Piensa bien lo que vas hacer. Cuidate. Veo la ciudad pasar. Veo que me siento en paz. Estoy dejando todo atrás por mí y me gusta. Le digo al chofer que me deje por aquí. Me faltan dos cuadras que prefiero caminar. Con mi bolso en la espalda me acerco donde está mi deuda pendiente. No sé que le voy a decir, sólo quiero verla por última vez pero algo anda mal. La tengo frente a mí, comiendo el helado que tanto le gusta, con un rostro frío me demuestra una belleza particular. Bajo la mirada y me doy cuenta que tiene barriguita. Es preciosa. Dejo caer el bolso, me acerco un poco y ella se detiene, me observa y me pide que la nombre. Suavemente digo Pía pero me dice que no, me pide que nombre a la señorita que está adentro escuchando lo que conversamos. No sé que decir. No sé que voy hacer. Es aquí, en este preciso instante donde entiendo que mi vida cambió. Me siento realmente feliz.

Y la nombro.

11/19/2006

:.capítulo 19.: En el 719

20:35 hrs.
Schopdog Huérfanos


-Renuncié hueón. No soportaba la idea de tener como jefe al viejo de la Pía.
-Demá.
-Imagínate lo que significaba eso para mí. Lo único que he deseo es no saber nada de ella, ni de él, ni de esa familia enferma.
-Pero tienes claro Gonza que algún día la volverás a ver. Osea, eso es evidente no?
-Yo sé que me la voy a topar o voy a saber por último como está, que está haciendo o cosas por el estilo, pero una cosa muy distinta es ser peón de ese viejo de mierda. Ni cagando.
-Demá.
-¿Y tú?... qué onda ¿En qué jodida andái? Por algo me llamaste.
-Mmmm... -Observo el schop mientras pienso detenidamente lo que voy a decir. Y me decido -Me estoy tirando a la Vale -El Gonza escupe la cerveza que tenía en la boca y me mira.
-¿Qué onda hueón, escuché mal?.
-No, no escuchaste mal...
-Pero qué chucha Pedro, en qué mundo vivís. Osea, esa hueá no se hace, perdón, obvio que no se hace. Esa hueá es de maricones. Hueón, por la cresta, el Andrés es tu amigo, es nuestro amigo.
-Lo era hueón. Para mí lo era y eso fue hace mucho. Desde que la Vale me empezó a interesar la hueá cambió. Aparte, si lo piensái mejor, el Andrés no es necesariamente mi amigo, nos críamos juntos y todo lo que querái pero nunca dejó de ser el hijo de la empleada.
-¿Perdón "Patroncito", me está hablando en serio?
-Sí y muy enserio. Yo sé que se afianzó bien con ustedes llegando a ser parte del grupo pero nunca fui capaz de separar su condición. El hueón no es nada mío y punto. Y bajo ese piso no tengo remordimientos en cagármelo.
-Sorry hueón pero no voy a seguir escuchando hueás -El Chalo se paró pero alcancé a detenerlo.
-No seái maricón. No te vayái.
-Chucha, linda la hueá, resulta que el maricón soy yo -Se sentó -Mira hueón, te voy a decir unas cuantas cosas y espero que tengas los suficientes cojones de, por último, escucharme.
-Okey. A ver, con qué me va a salir el señor madurez.
-Punto uno: Eres un pendejo de mierda. Punto dos: El Andrés, aunque querái negarlo, ha sido como un hermano para ti. Punto tres: Se nota que te importa una huea el asunto, por algo me llamaste para que nos juntáramos. La conciencia te corroe perrito y Punto cuatro: Está más claro que el agua que él no sabe nada o me equivoco?
-No, no sabe.
-Y pensái decírcelo me imagino.
-No
-Y por qué se puede saber.
-Por dos cosas: Él ya no está con la Vale y pretendo decirle a ella que no vayamos.
-Ahora si que terminé de comprobar que el enfermo no soy yo... A ver, pa onde te pensái ir?
- A Concepción. Tú sabí que mi viejo tiene una casa rebonita allá. Plata no nos va a faltar; yo tengo unos ahorros que nos sirven perfectamente para vivir como dos años, y más encima, la Vale puede pedir un traslado. Existe una sede de su U en Talcahuano. Están las condiciones, ahora sólo falta una cosa.
-¿Cuál?
-Decirle a la Vale. Qué me recomendái , que le diga ahora o que me espere un poco.
-Dime, tú creí sinceramente que la Vale se va a ir con vo'...
-Porqué no. Yo cre que sí.
-Mira, hagamos algo bien hecho. Llámame cuando esta locura se te pase. Cuando entiendas las cosas que estás haciendo y diciendo. Cuando la droga deje de afectarte...
-Hueón, por quién me tomái, te estoy hablando en serio...
-Entonces llámame cuando vuelva el tipo centrado, maduro e inteligente que tengo por amigo. Te parece?
-Pensé que podía contar contigo pero me equivoqué. Lástima.
-Lástima siento yo al darme cuenta que tú no sabes lo que es la hermandad. Eso sí es lástima... Cuidate hueón, cuidate.




10/28/2006

:.capítulo 18.: Cambios inoportunos

De nuevo está aquí. De nuevo puedo besarla y de nuevo comprendo que nunca debió salir de mi vida. La necesitaba. Más bien, necesitaba una mujer a mi lado. Y si es la Lulú, mucho mejor. Ahora, que estamos desnudos otra vez, sentados en mi cama, después de haber estado haciéndolo durante horas sin parar, fumándonos un huiro, mirándonos a la cara, tocando sus piernas, sientiendo su olor, puedo comprender lo importante que es para mí.
-Es bien cotidiano todo esto.
-¿Cómo?
-Eso, que es bien cotidiano todo esto. Lo hacíamos siempre, te acuerdas?
-Como no me voy acordar tontito. ¿qué clase de pregunta es esa? -Me pasa el huiro.
-Chucha, discúlpame por la pregunta.
-... -Está pegada.
-Te extrañé -le susurro al oído.
-Ah?
-La miro y la beso -Te extrañé Lulú.
-Yo también amor. Yo también.
-¿Amor?
-Sí, amor. Siempre te gustó que te dijiera amor.
-Sí, eso lo sé. Pero te sonó raro.
-¿Raro? ¿Por qué raro?
-No sé, como que no eras tú. Te sonó a otra persona.
-¿Me sonó como a la Pía?
-Na que ver... Oye, y tú no has sabido nada de ella?
-Después que nos juntamos, no, nada más.
-¿Se juntaron?
-Sí po, le mandé un mail y nos juntamos. Nos tomamos un café ahí en el barrio Lastarria. Estuvimos conversando toda la tarde. Incluso, quedamos como buenas ex amigas.
-Ah ya... y de qué hablaron?
-De tí, obvio.
-Chucha, estuvieron toda la tarde pelándome.
-Claro.
-Ya po, no te estoy hueviando, cuéntame qué onda.
-Me pide el huiro y se rasca la planta del pie - Na po, le confesé que te amaba, que eras el mino perfecto para mí y que ella nunca te había sabido valorar.
-y qué te dijo...
-Que yo era una perra.
-Típica reacción de la Pía.
-Y entendible por lo demás. Pero en fin. Luego se nos pasó la hora y llegamos a la "madura" conclusión que ninguna de las dos iba a estar contigo. Pero por lo que ves, no cumplí mi palabra. -Aguanta el humo por un largo rato y luego lo bota- Ni hueona tampoco -Apenas puede hablar.
-Y qué hiciste durante este tiempo? Por qué no me llamaste?
-Porque necesitaba desintoxicarme de tí. Aparte estuve con otro tipo.
-Ah sí...?
-Sí.
-Osea, no perdiste el tiempo.
-No.
-Perfecto.
-... -Me doy vuelta y cierro lo ojos. La conversación para mí se acabó.
-Oye, machista, te quiero proponer algo -No le respondo.
-Oye po Chalo... -Me toca la espalda. Yo sigo sin reacción.
-Bueno, igual me estas escuchando... ¿Te tinca que viva contigo?.
-Me doy vuelta rápidamente -¿Qué onda?
-Eso po -Pitea el huiro y mantiene el humo. Yo se lo quito de las manos.
-¿Por qué quieres vivir conmigo?
-Me habla despacio -Porque te amo.
-Y tu casa?
-No tengo. Mi vieja me echó.
-¿Y por qué?
-Por hueas que no vienen al caso.... ¿Qué te parece mi idea?
-No po, dime, por qué te echó.
-Porque me agarré pesao con el gringo... Pero sabes qué, no quiero hablar del tema. Me da lata.
-Chucha... y tu vieja prefirió al gringo en vez de tí.
-Así es. Pero ya te dije, no quiero hablar de eso... Entonces, vivimos juntos?.
-Chucha, no sé...
-Tení pegao el "chucha"...
- Ah... sí, es que en la pega chuchean todo.... La pega... No supiste nada.
-Qué onda, cuéntame.... pero antes, dime si te gusta la idea o no -Me abraza y se apoya en mi pecho. La miro hacia abajo, le veo los ojitos y me caga. No puedo decirle que no.
-Ok, vivamos juntos...
-Uhhh -Se monta arriba mío y comienza a bañarme de besos. Se me para -Te amo chalo. Mucho, mucho, mucho...
-Ok... pero déjame contarte...
-Bueno, bueno, bueno... -Se sienta al lado mío y me escucha.


9:15 am
-Aló Pedro...
-Mmmmm...
-Te desperté?
-Sí hueón... que querí?
-Pedro, tú sabí con quién anda la Vale?...
- Qué?...
-Ya po, yo sé que tú sabí. Ella conversa contigo, te tiene que haber dicho...
-No Andrés, no sé...
-Puta... Pedro, toy mal...No dormí en toda la noche.
-Yo sé como te sientes, pero que te puedo decir... Fue una pendejada que la Vale se enterara.
-Sí hueón, fue una pendejada. Y lo peor es que la perdí...
-Mal.
-Está demás pedirte que me cuentes si llegas a saber cualquier cosa, por algo eres mi amigo...
-Lo sé Andrés, pero ahora quiero dormir. Hablamos más rato, vale.
-Ya perrito, duerma nomá. A ver si a la tarde nos tomamos algo.
-Ok. Chao.
-Cha.... -Le corté. Me pareció patética la conversación. No sé porqué, pero cada vez me importa menos el Andrés. Si yo hubiera estado en su lugar, ni enfermo engañaría a la Vale. Para qué. No lo necesitaría. En fin, no me puedo quejar. Tengo lo que quiero y a la mina que quiero. Y eso no nadie lo va a cambiar, ni menos él ¿Quién es él? Un pobre hueón.







9/12/2006

:.capítulo 17.: ¿Cómo me recuerdas?

Sonriente entra a su oficina, con una mirada cálida y el típico perfume dulce que siempre me ha gustado. Nos saluda a todos muy cordialmente y toma asiento en su nuevo escritorio, en su nuevo ataúd. Con su lapicera en la mano me demuestra que ya tiene el control y eso me hace temblar.

-Pía, hija mía… estoy en el trabajo…te llamo más tarde. Cuídate, te amo… ok, adiós. Discúlpenme, era mi hija.
-No se preocupe jefe -Le dice sonriente el Luchito -A todos nos pasa.
-Bueno, lo primero es reconocer que me siento orgulloso de comenzar una nueva etapa en mi vida laboral en esta oficina. Tengo que admitirles que he recibido muy buenos comentarios de cada uno de ustedes y eso me ha motivado para estar acá.

-Le aseguro que esos comentarios van a mejorar jefe -Interrumpe la maraca de la Verónica.
-Eso espero. Por mi parte cuenten conmigo para lo que deseen y no duden en ningún momento, en hacer llegar sus opiniones porque para mí no hay nada más importante que una buena comunicación entre los colegas -Viejo de mierda mentiroso.

-¡Un aplauso para el nuevo jefe! –propone el Luchito
-Gracias… muchas gracias pero no es para tanto.

Me quedo de pie frente a él mirando como ordena sus cosas. Inmóvil pero seguro. Mis compañeros comienzan a salir. Él nota mi presencia, sabe que estoy esperándolo y eso le agrada, le excita –Es increíble como Santiago de Chile, una ciudad de mierda, puede ser tan pequeña para juntarnos nuevamente. Y sabe como hacerlo, dejando en claro la posición natural de cada uno de nosotros: Yo de jefe y tú de mi empleado –Se pone de pie y me mira fijamente a los ojos –Espero que ese detalle no se te olvide, huacho de mierda.

-No se me va a olvidar señor, no se preocupe –Me mira sorprendido –¿Necesita algo más? –No recibo respuesta –Si lo necesita, no dude en llamarme, en el teléfono está mi anexo. Con su permiso me retiro –Cierro la puerta suavemente y desaparezco de su vista.


Miéntele Vale. De verdad, miéntele. Nunca le cuentes sobre lo nuestro. Nunca le digas todo lo que te quiero… lo que te amo. Y lo sé, te duele, te incómoda el engaño pero entiéndeme tú también, esto lo destruiría. Lo haría caer en esa pesadilla que tanto le costo salir… Por algo te lo digo, porque lo conozco. Yo sé que suena incongruente que lo diga mientras le hacemos esto, pero alguien por último tiene que decirlo o pensarlo si quiera. Y tú Vale ¿me quieres? ¿me amas?... mírame… mírame Vale y dímelo a la cara… yo también tontita, yo también.

Salimos bien tarde del motel. La pase a dejar a su casa y yo volví a la mía. En ningún momento deje de pensar en ella. Ni para tomar el metro, ni para acordarme del Andrés. Mi rutina comenzaba a configurarse y era la Vale el centro de mis quehaceres. Como siempre lo quise, como siempre lo pensé, aunque sea compartida.

3:25 am.

Quién cucha puede ser a esta hora –Abro la puerta y me encuentro con ella, con la Lulú –¿Y tú?
- Y yo, aquí. Se nota que estabas durmiendo –Me mira el pantalón. Me da vergüenza y me los tapo –Como si no te conociera, ridículo.
-Adelante, pasa.

Se acomoda en el sofá y espera algún tipo reacción. Se levanta, se acerca, me toca el pantalón y me besa –Te extrañé –Sentí su aroma e instantáneamente una ola de recuerdos comienza a inundar mi cabeza. Yo también la extrañé y no lo sabía. No me acordaba pero intrínsecamente lo sentía –Espera –Se queda extrañada. Le muerdo el labio inferior y saboreo su carne –Quería saber si eras tú o un sueño. Pero con esto confirmo lo que pensaba. ¿Y qué pensabas?. Que eres un sueño hecho realidad ¿cursi no? Sí, igual, te salió un poco cursi pero no me importa, te voy a comer igual…

6/28/2006

:.capítulo 16.:CORTADO


Lunes 13 de Marzo

Llego temprano a la pega. Tranquilo. Con mi traje impecable, mis zapatos lustrados y mi peinado engominado –Chucha. Discúlpame Gonzalo, no te vi- Me dice el Pato con el vaso en su mano y el café en mi camisa –No te preocupí, yo me limpio – Le contesto observándolo fijamente a los ojos echándole mil chuchadas. Entro al baño, cierro con seguro y me quedo por un momento mirándome al espejo. Me saco la camisa, la lavo, la pongo debajo del chorro de aire caliente y me pongo a pensar: Tengo que salir de esta hueá. Esto no es para mí. ¿En qué momento cambió todo? Cuándo la Pía abortó, cuándo mi viejo creyó que hacía nuevamente lo correcto. Dónde está ese extraño límite entre mi realidad y la frustrada fantasía de hacer lo debido. No quiero seguir jugando al sujeto trabajador y rutinario. No quiero ser parte de esto, no quiero más llamadas perdidas, ni mensajes de textos, ni la estúpida idea de la falta de tiempo, ni pagar las cuentas de otros, ni tener que dar explicaciones a un jefe que con cuea sé como se llama, ni volver a pensar en la vida ideal. En qué momento dejé de tener vida y perdí a mi madre, mi privacidad, mi identidad por la puta. ¿Mi carnet, dónde está mi carnet? Lo busco entre mis bolsillos y encuentro mi billetera vacía con mi foto a color en un trozo de plástico qué me cuenta quién soy y cuando nací. Ficciones. Lo botó al inodoro junto con las fotos de la Pía y el calendario que tenía marcado un Octubre 21, fecha tentativa que nacía mi hijo. Me pongo la camisa, tomo un sorbo de agua… salada, saco el seguro y abro la puerta – ¿Estás bien? – Me pregunta la Verónica San Juan, secretaria y amante del jefe de Sucursal –Sí, estoy bien- Le miento y no me importa.

- Oye, te contaron que hoy se va el jefe-
- No, no tenia idea. Pero me imagino que tu debes estar re triste – Le digo arreglándome la corbata.
- ¿Por qué?
- Porque te están quitando la gallinita de los huevos de oro o tú creías que nadie se había dado cuenta en la oficina que te encerrái con él y te poní hacerle un mamón.
- Perdón… - Se incómoda.
- Mírame – Le digo con un tono serio y bajo – me importa una raja que ese viejo culeado se vaya…
- …
- Si tengo que salir para pagar cuentas me llamái al anexo porfa – Le hago un gesto con la mano mientras me voy.

Me siento en mi pequeño escritorio y me pongo a revisar los estados de cuenta que tengo que mandarles a los clientes por correo, también separo todas las carpetas que tengo que archivar más rato y las que tengo que mandar a contabilidad y fiscalía. Luego voy a la salita del fondo y ordeno los movimientos diarios para que los sacos de huea de mis compañeros me los desordenen más rato. Me corto, con el borde de una hoja me corto, en la mano y mancho uno de los informes. Busco toalla Nova para limpiarme y en eso entra el Luis o “Luchito” como el dicen de cariño.

– Oye hueón, llegó el nuevo jefe. Tenemos que ir a la oficina de él.
- Ok, voy altiro.
- ¿Qué te pasó?
- Na hueón. Voy altiro.

Me chupo el resto de sangre que me queda en el dedo y salgo de la pequeña salita. Llego a la oficina y están todos arreglados, perfumados y engominados. Aún no llega el nuevo jefe, pero no me importa. Me da lo mismo.

- Vale – Le digo mientras le toco la espalda, se da vuelta y me mira.
- Ah no…
- Oye, oye, no te vayái. Conversemos – Me miran sus compañeras – Pero solos.
- ¿Y qué querí conversar?
- Puta, tenemos cosas que hablar…
- ¿Y de qué? ¿De cómo me cagaste? – Me continúan mirando sus compañeras.
- Es necesario que lo publiques.
- Y qué te preocupái, si ya lo saben.
- Ah, ya saben. Resulta que tenemos un pequeño problema y tú partes altiro a contarles a tus amiguitas.
- ¿Pequeño problema?
- Bueno, bueno, gran problema, pero conversemos.
- Erí muy careraja Andrés.
- Sí, lo soy, por eso quiero que hablemos para que arreglemos esto –La sujeto del brazo.
- Oye, suéltame – La suelto – Si querí conversar éste no es el momento. Llámame más tarde.
- Ok, yo te llamo… Vale, perdóname.
- Erí patético hueón – Se da media vuelta y se va.

Mucho nerviosismo barato para saber quién es el nuevo jefe me pajea –Ahí viene – Grita el saco huea saliente. Veo como un tipo alto, con un traje impecable se acerca pausadamente. Es él. –Bueno, les presento a Guillermo Saavedra, su nuevo jefe de sucursal.

6/19/2006

:.capítulo 15.:COSAS QUE SE DAN


Le bajo los blue jeans para poder ver sus pantaletas con el famoso “emoticón”, luego la tomo por los muslos y la subo a la parte de arriba de la tasa del baño –Está fría- Se queja mientras la piel de sus piernas se torna de gallina. Nos mordemos, lentamente nos comemos. Con su boca recorre mi cuello pero con su lengua lo va humedeciendo. Me calienta. La caliento, con mis manos la caliento. La desnudo pectoralmente y me gime cuando recorro con la punta de mi lengua su lóbulo de la oreja. Miro hacia al lado y abro el botiquín. – En qué estái pensando- me pregunta mirándome con sus ojos achinados y grandes. Sin responder, saco una crema de Lechuga y comienzo a esparcírsela entre sus enormes pechos.

- ¡Qué hace este hueón aquí!
- Chucha – Le digo a ella con un tono de sorpresa – A ver, quédate un momento aquí… - Abro al puerta del baño y asomo solamente la cabeza.
- ¿Qué onda Andrés? ¿Qué está pasando aquí?
- Nada Vale, no sé qué onda este hueón…
- Vístete mejor, parece que me voy a tener que ir… - le digo abrochándome los pantalones apuradamente.
- ¿Por qué, qué onda?
- No cacho, pero voy a ir a ver… - Salgo del baño y llego al living donde está el Pedro sujetando al Andrés, la Vale está al frente pidiendo algún tipo de explicación y al lado de ella hay una pareja que están discutiendo no sé de que.

- ¿Dime po Maca, qué onda? – Le preguntó muy enojada.
- Nada Vale…
- ¡Cómo que nada Maca! – Interrumpe Joaquín-, cuéntale que con el pololito de tu amiga me cagaste en el Verano – Se detiene la música y todos quedan en silencio.
- ¿¡Qué onda!? – Espero que esté mintiendo…
- Si po, ¡con éste concha de su mare me cagó mi polola! – Le dice apuntando al Andrés
- A ver culeado, mejor anda tranquilizándote – Le contesta el Pedro con rabia.
- ¿Es verdad Andrés lo que está diciendo? – No puedo contener el llanto mientras le hablo y eso me desnuda, me incomoda, me deja en vergüenza frente a los demás y frente a mi misma.
- ¡Claro qué no! ¡Esa hueá es mentira Vale! ¡Cómo se te ocurre que te voy hacer una mariconada así!
- ¡Chuche tu madre! – Se lanza el Joaquín al Andrés, pero el Gonzalo alcanza a detenerlo - ¡Déjame hueón! – Le dice mientras forcejea para soltarse - Mejor ándate culeado. ¡Ándate!
- ¡Váyanse! – Me acerco al Andrés y lo echo - ¡Ándate hueón! ¡Andate!
- Pero Vale, no le creái a este hueón.
- ¡Ándateeee!
- Ya Andrés, vámonos - Le dice el Pedro mientras me observar con ganas de cobijarme. Quiero que me abrace y me haga olvidar todo: al Andrés, a la maldita lealtad que nos divide y por un momento a nosotros mismos.
- No hueón, no me tengo porque ir…
- Vámonos – Lo agarra por detrás el Pedro y lo sigue por un costado el Gonzalo.
- Afuera hueón. ¡Afuera te espero! – Le grita el Andrés al Joaquín mientras que él sale detrás de ellos. Yo por mi parte me encierro en la cocina a llorar junto al consuelo de la Jose.

Quiero dejar al Andrés botado e ir donde la Vale y consolarla. Pobrecita, debe estar destrozada, y todo por culpa de un hueón que nunca debió aparecerse.
- ¡Dile vo a la maraca culia de tu pololita que no te ande cagando!
- ¿Qué hueá dijiste hueón?
- Lo que escuchaste o querí que te cuente como me la agarré en la kmazú…

- Justo en ese instante se lanzó el Joaquín encima del Andrés y comenzó a darle de combos en el cuerpo sin ninguna dirección hasta que uno de esos fue certero y lo mandó al suelo. Esa fue la señal que esperábamos con el Gonzalo para involucrarnos en la pelea. Le dimos una pateadura como nunca se la había dado a alguien, en realidad era mi primera vez y me desahogué ¿Sabes de qué?
- No.
- Me desahogué por no poder estar así contigo… - Me besó.
- Esta noche ha sido tan extraña…
- Demasiado… - Le conteste mientras le acariciaba la mano tocando a penas la punta de sus dedos.
- ¿Y qué pasó con la Maca?
- Se puso a gritar como loca…
- Hueona.
- Pero Vale, olvídate aunque sea por un momento de ellos. Olvídate del Andrés, olvídate de esa mina, olvídate de afuera y concéntrate de lo que ocurre aquí adentro. Estamos solos, espiándonos mutuamente, hablando del mundo sin darnos cuenta que tenemos uno propio. No tienes idea de lo mucho que me ha costado y de lo que he soñado acercarme a tu boca…
- Y las veces que ha ocurrido ha sido en situaciones similares…
- Jajajaj, tienes rezón.
- Primero fue lo del Gonzalo y la Pía y ahora esto…
- Definitivamente Vale, somos yetas.
- Jajajaja, bueno algo que seamos los dos.
- Porque amigos no somos.
- Amigos no…
- Oye ¿tus viejos a qué hora van llegar?
- Como a la hora de almuerzo
- Entonces yo te ayudo mañana a limpiar.
- ¿Te piensas quedar aquí?
- Obvio. Son cosas que se dan.
:.Podría hacer que tu placer me lleve a desaparecer – En tus manos/Casino.:

5/23/2006

:.capítulo 14.:MAL ENCUENTRO


Con mi piscola en la mano, sentado en el sillón, mirando como bailan, disfruto el carrete. No hay nada más que hacer, ni que opinar, ni que pensar. Ni que mirar tampoco, porque mis expectativas de conquista eran superiores, no sé, alumnas de enfermería, recién salidas del colegio, entrando a una de las universidades más caras del país y me encuentro con esto: puras niñitas consentidas, con pinta de "alternativas" pero más adheridas al sistema que las tarjetas de crédito y con cero tema de conversación. Si bien no soy un tipo intelectual, siento que merezco un poco de me gusta ese disco o encuentro bueno ese libro, pero me salen con viste el fotolog del Raúl o tení el Messenger del Basti? Que me importa a mí si el tal Raúl sale mino o no en la foto, o el tal Basti me agregó al "mesinller". Filo, no estoy ni ahí -por ahora- con las pelo lise. Digo por ahora, porque probablemente las piscolas que agregaré a mi sistema más adelante, me harán pensar distinto y termine revolcado con el emoticon de la pantaleta que se le asoma a la mina que baila delante mío. Me tiene loco. Me tiene duro. Me tiene a punto de mandarle un zumbido y hacerla temblar....
- Oye Vale ¿Quién es ese mino que llegó con tu pololo?
- ¿Cuál de los dos?
- Ese que está sentado en el sillón
- Ahh, el Gonzalo
- Ta bien rico, y el otro ¿cómo se llama?
- El Pedro
- Ahh, ese te mira mucho parece
- Aonde! que soy pasa rollos...
- Pero si es verdad po...
- Na que ver, mejor anda a sentarte con el Chalo pa que lo conoscái..
- Ok. Pero no me negí que ese mino te mira ene
- Anda, te está esperando...

Que lata que la Jose se haya dado cuenta en lo mucho que me mira el Pedro, lata porque se ve feo que el amigo de mi pololo me mire así. Yo no sé como aún no se da cuenta el Andrés. Bueno, mejor que no se de ni por enterado por que, para que estoy con cosas, si yo estuviera en otra situación, lo más probable es que termine revolcándome con el Pedro...
- Perro ¿Le gustó alguna minita o no?
- Sí... hay una que otra - Le respondo mirando a la Vale.
- A ver mi matador ¿A quién tiene en mente?
- Shhh,
secreto perro... -Me tomo el Ron al seco
- Ya pue, no sé me ponga chúcaro. Dígame a quién tiene en la mira...
Me sirvo otro Ron, pero esta vez lo hice con muy poca bebida - ¿Querí un copete? - Le pregunto al Andrés.
-No perro, ya tengo. Pero no me cambies el tema po ¿A quién tiene en la mira, papá?
Tocan el timbre.
- Hola Maca, qué rico que viniste. Ven pasa.
- Hola Vale. Mira, él es mi pololo. Joaquín, Vale. Vale, Joaquín.
- Hola, mucho gusto.
- Hola Joaquín. Adelante, pasen a dejar sus cosas a mi pieza...

Con mi brazo comienzo a mover al Andrés.

- Oye hueón, mira quién llegó -Le digo apuntando a la pareja que está saliendo de la pieza de la Vale.
- ¿Quién Pedro?
- Hueón mira... - Me tomo al seco lo que me queda de Ron - Es una de las minas que nos comimos en la Kmazú...
-No hueí... ¡Chucha hueón!


5/04/2006

:.capítulo 13.: RECICLADO

Viernes 10 Marzo
18:30 hrs

Estoy sentado en el segundo piso del Shopdog de Huérfanos, esperando a que llegue el Pedro con el Andrés. Mientras hago tiempo, me doy cuenta que me veo bastante raro con el ambo de mi papá, no sé, me recuerda a la fiesta de gala de 4to medio -¡Qué patético!- Esto de estar trabajando es nuevo para mí, siento que no soy yo, que terminé por venderme al sistema –puras huevas-, pero filo, era lo que tenía que hacer. Si bien no gano mucha plata, igual me sirve para independizarme de mi viejo. Lo necesitaba para cambiar de aire, de ambiente, quizás de vida, pero que he mejorado, he mejorado…

- ¡Qué pasa mi junior! –Me grita el Pedro desde la escalera. Detrás de él viene el Andrés. Los dos parecen muy contentos y eso me alegra

- ¡Qué pasa mi Pablo Vargas! – Le digo muerto de la risa

- Jajajaja ¿Cómo tái? –Me pregunta mientras lo abrazo

- Bien po

- Hola perro – Me saluda el Andrés

- Hola vieja – Lo abrazo fuertemente – Siéntense, adelante.

- Gracias- Me contesta el Pedro - ¿Tái hace mucho rato esperándonos?

- No, como hace 10 min. Pero vamos al grano…

- Ok, pidamos algo entonces… – Dice el Andrés mientras se frota las manos.

- Un Rocket con empanaditas de queso, por favor… -Le dice el Pedro al mesero.

- Ya cabros, se armó.

De fondo: Audioslave - Dandelion

… Hace tiempo que no me juntaba con mis amigos. Es extraño, pero siempre supe que de alguna forma u otra estábamos conectados. Debe ser porque ninguno de nosotros lo pasó bien en el verano o simplemente porque nunca nos imaginamos que íbamos a estar así: Haciendo lo que no teníamos planeado. Por un lado, el Pedro no pudo entrar a estudiar Derecho, ya que debido al choque, fue sentenciado a firmar hasta Enero del 2007, y para ser abogado no tienes que tener ninguna condena. Debido a esto, optó por tomarse un año sabático -El hueón tiene plata. Lo puede hacer-. Por otro lado, el Andrés tenía contemplado tirárselas durante el 2006, pero la situación en su casa empeoró, su vieja quedó sin pega, por lo tanto tuvo que conseguirse un trabajo. Es así cómo terminó de vendedor en la tienda Puma del Mall Plaza Vespucio. Y por último estoy yo, que pasé de ser un futuro papá a ser un “futuro” Espinita. Terminé de Junior en el Banco Santander Santiago, sucursal Miraflores.

- Oye Andrés ¿Y cómo tái con la Valentina? – Le pregunto

- Tranquilo, ningún atao.

- ¿Y entró a estudiar enfermería?

- Si pue, ta más contenta. Y les cuento, se ve exquisita con el delantal blanco, parece enfermera hot…

- Me imagino – Dice el Pedro tomando un sorbo de Cerveza

- Oye hueón…

- Jajajajaja, es broma, tranquilo…

- jajajajaja – Me rio sin ganas.

- Cambiando el tema, hoy a la noche la Vale va tener un carretito con sus compañeros de U ¿Por qué no vái? – Me pregunta el Andrés.

- No sé, me da paja…

- Vamos hueón ¿Hace cuanto que no carretiamos? – Me dice el Pedro abrazándome por los hombros- Aparte que van a ir unos filetes…Ufff, está pa caer enfermo ahí mismo. ¡Con derrame cerebral!

-Jajajajajajajajaja

- ¿Y, vái o no? – Me pregunta el Andrés

- Ya hueón, vamos…

- ¡Eso me gustó! Ya, levanten los vasitos que vamos a brindar –Nos dice el Pedro- Pero recuerden: Tenemos que mirarnos a los ojos…

- ¿Y pa qué? – Pregunto sorprendido

- No quiero tener siete años de mal sexo ¡ni cagando!

- Jajajajajajaja

- ¡Ya! ¡Salud! – Propone el Andrés – Pero al seco ¡al seco!

- ¡Ya hueón! ¡Salud!



4/24/2006

:.capítulo 12.: SILENCIO



Jueves 27 de Febrero.
18:00hrs.

- ¡¿Donde está?! ¡¿Dónde está ese viejo de mierda?¡ -Entró gritando el Gonzalo, muerto de curao’ a mi casa.

- ¡Gonzalo, tranquilo. Cálmate un poco!

- ¡Cállate hueona! Y dime, ¿donde está tu papito?

- ¿Qué ocurre? –Pregunta mi mamá saliendo de la cocina- ¿Gonzalo, qué te pasa por dios, qué haces aquí?

- ¡Cállese vieja concha de su madre! ¡Nunca fue capaz de tener una opinión y ahora me viene hacer callar! ¿¡Por qué no se va a la chucha mejor?!

- Mamá, por favor, ándate a la pieza, yo me encargo de él… -le digo mientras retengo al Gonzalo.

- ¡Cómo se te ocurre! ¡Voy a llamar a los carabineros!

- ¡Mamá, por favor…!

- ¡Donde está este viejo culiao!

- ¡…Ándate a la pieza y ciérrala con llave! –Mi vieja me mira muy asustada. Al parecer comprende lo que le estoy diciendo y me hace caso.

- ¡Oye Suéltame! ¡Suéltame hueona, suéltame!

- Cálmate Gonzalo, porfa cálmate…

- ¿Dónde está? ¿Dime donde está?

- Ya no vive aquí. Hace dos semanas que se fue.

- ¡Mentira! ¿Dime donde está? ¡Da la cara viejo maricón!

- ¡Por la cresta Gonzalo, mírame! Él se fue, ya no vive aquí… - Me queda mirando fijo, en silencio. Sus ojos se le llenan de lágrimas. Nunca lo había visto así, nunca imaginé verlo así. Me duele por lo que está pasando, por lo que estamos pasando. Es increíble como de un momento a otro todo se pudre, se muere. Aún recuerdo cuando lo conocí, aún recuerdo su mirada segura y valiente. El recuerdo, es sólo eso, un recuerdo. – El aborto lo hice para que él se fuera. Y cumplió.

-¿Ese era el valor de nuestro hijo? – Me preguntó llorando. ¿Dime po hueona, ese era el valor, tu felicidad?

- Ese era el valor, de mi libertad…

- Puta… Le aforro una cachetada fuertísima. Su labio comienza a sangrar. Me queda mirando y me vuele a repetir que soy una puta, una y varias veces, con furia, con rabia, con dolor. Termino por creerlo. Termino por admitirlo. Voy a la cocina, llorando, y lleno una copa con agua. Se la paso – Toma, siéntate- Él bebe un sorbo y el agua se torna de color rojizo.

- La ves ¿Dime, la ves? –Me pregunta levantándola con la mano

- Sí, la veo –respondo segura

-Si me hubieran pedido dar la sangre por mi hijo, ni siquiera lo habría pensado – La deja caer al suelo, quebrándose en mil pedazos. Quedo inmóvil. Se levanta, en silencio. No logro encontrar su mirada. Con su hombro golpea el mío. Debido a lo curado que va, se afirma en la muralla, abre la puerta, me mira y me dice nuevamente que soy una puta. Da un portazo y se va.



Viernes 28 de Febrero
12:15 hrs.

El sol me golpea directo en la cara. Tiene el descaro de entrar por las persianas y abofetearme sin piedad. Me despierta. Me despierto. Siento la boca pegajosa. A lo lejos, escucho como cierran un bolso. Me levanto apenas, con el cuerpo cortado y llego al living. Mi viejo se va. Nuevamente se va.

- Que bueno que te despertaste… -me dijo sin mirarme a la cara-

- ¿Qué bueno que ya te vas? Para ti todo es simple. Así de simple.

- Gonzalo, siéntate. –Me senté. Cruce mis piernas en posición a lo indio y me apoyé hacía atrás-

- ¿Quieres llenarte de excusas de nuevo? Ahórratelas. Guárdalas para la próxima vez…

- ¡No eres capaz de entender! –Subió el tono de su voz. Subió su sensación de seriedad- Gonzalo, tienes que madurar. Tienes que crecer. Yo sé que nada para ti ha sido fácil. Nada. Y doy gracias a dios que estuve contigo en los momentos más difíciles que te ha tocado pasar. La muerte de un hijo no se vive todos los días, créeme. Pero pienso que lo que estás viviendo es parte de tu esencia, de tu gestación. Quizás sientes que soy un desgraciado al dejarte en los momentos más complicados, en donde uno necesita la compañía de los amigos o de los padres, pero creo que en esta ocasión la presencia de uno mismo es la mejor asociación de tú y tus problemas. Estuve en tu nacimiento. Estuve cuando tu madre murió y estoy cuando creces, pero llegó la hora de que reacciones y te cuestiones ¿Has hecho algo a lo largo de tu vida, que realmente haya valido la pena, para ti? –No sé que pensar. No sé que decir. No sé que hacer. Creo que llegó ese momento en donde tocamos fondo, en donde te das cuenta que todo tu entorno se fue a la cresta, donde observas y encuentras que todo está mal. Me siento desnudo. Me siento calvo. Me siento derrotado. Mi Papá acaba de entender lo que me está pasando y yo me quedo en blanco. Mudo. Soy un tipo cobarde, un tipo pequeño. Lo acabo de descubrir. Tengo esa sensación de piel de gallina. Quiero olvidar. Quiero borrarme.- No me respondas nada. Silencio- Me pone su dedo en mi boca- Te Amo hijo, y quiero que eso te lo guardes, no solamente aquí –Apuntó mi cabeza- Si no también aquí -Apuntó mi corazón. Se alejó, tenuemente. Tomó su bolso, abrió la puerta y con su mano simbolizó un teléfono - Llámame- Se fue.

4/06/2006

:.capítulo 11.: BIENVENIDO


Mi viejo me dijo que la condena va ser pesada, por lo menos tendré que ir a firmar todos los días por un año, es que la alcoholemia, según él, salió altísima: 1,9. Mi papá aún no entiende como me mantuve en pie. Me comentó que el seguro no se va hacer responsable por los daños del auto, debido a lo curado que iba. Cagué no más, me quedé sin auto, sin carretes por lo que queda del verano, en consecuencia, vivo en una situación perfecta.


La Vale viajó de Viña a verme, según mi vieja, apenas supo del accidente agarró sus cosas y se vino para Santiago.

- ¡Andrés! -me abrazó como nunca lo había hecho- ¿Estas bien? -comenzó a darme besos por toda la cara, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas-
- Si mi amor, pero deme los besitos más despacio mire que aún estoy medio delicado.
- Discúlpame, ¿pero estás bien, verdad?
- No. Me acaban de decir que…
- ¡Qué po! ¡Dime!
- Me van amputar las dos piernas. No podré bailar más Reggaeton.
- ¡Cabro pesao, háblame en serio!
- Jajajaja, no me pasó nada, sólo tengo uno dolores por aquí y por allá, nada más. Me recomendaron una enfermera personal, y bueno, quería ver si tú me podrías cuidar.
- Obvio, yo lo voy atender lo más profesionalmente…
- Como UD quiera, mientras el delantal sea lo más cortito posible, ningún problema…
-¡Oye!… –Me miró con unos ojos bastante cómplices. Me encanta-
- ¿Y el Pedro, como está?
- Según mi vieja, está bien…
–Me interrumpió bruscamente. Se puso seria- ¿Cómo chocaron?
-Me incomodé, me preguntó justo lo que no quería que me preguntara- Ehhh…
- ¿Cómo chocaron? –Elevó su tono de voz
- Fuimos a la… casa del primo del Pedro, ese que vive en Ñuñoa… Nos tomamos unos copetes y un huevón se pasó una luz roja. Eso –Mentí-
- Dime la verdad.
- Eso po, esa es la verdad.
-Por la cresta Andrés, como se les ocurre hacer una tontera así ¿Y el primo del Pedro no los vio en el estado en que estaban ?
-Ehh, si po, obvio, pero olvídate, ya lo peor pasó. Ahora quiero salir luego de aquí para que estemos tranquilos. –La besé. Me salvé-




ENCUENTRO

:: Debo tomar el odio como a un rival, debe temblar mi rostro hasta gritar como huracán…

-Daño. Te causé mucho daño. Daño. ¿Podré algún día remediarlo? ¿Podrás algún día perdonarme?

…debo silbar y creer que ahuyenta el mal y no confesar que siempre el viento vuelve en mi rostro. Pasos, mis pasos…

Imagino todo lo que has pensado, lo que has sentido. Mis sentidos. Mis malditos sentidos. Con la mirada observé, con mis manos y mi boca toqué, mis oídos se hicieron parte de los sonidos, gemidos, mi nariz respiró, constante y rápidamente, con mi lengua degusté su sabor, pero mi corazón me engañó, me cegó. ¿Qué puedo hacer? ¿Existe algún método de salvación?

…debo tomar los hechos con ambas manos, que siempre el viento vuelve en mi rostro. Pasos…

- No existe. El tiempo ha pasado, las venas se han hinchado. Tengo que reconocer que me hiciste falta, no lo niego, extrañé tu carne, mi carne, pero ya no. Estoy sola, seca, intacta. Todo ha sido injusto. Incoherente. Frío
- ¿Y nuestro hijo? ¿Mi hijo? ¿Tu hijo? ¿Hablo de nuestra familia?
- No la hay. Si existió algún vínculo de cercanía contigo, ya murió. No te vi Gonzalo, no te sentí. Fue rápido, sencillo, doloroso. Era mi carta bajo la manga, mi pasaje a la libertad. Sacrificio por amor
-¿Te atreves de hablar de amor? ¿Qué clase de amor es ese? ¿El de una madre hacia un hijo? -No aguanté más y lloré-

…El aire de tu voz soy yo, no puedes desafiar ya has sido dos, debes sangrar y ver el fin. Todo ha vuelto a empezar…

- El amor propio. Lo confieso.
- Se acabó. Todo terminó…
- Hace días. No te culpo. No me culpes.
No paro de llorar. No puedo dejar de llorar. Siento demasiada impotencia. Cómo una madre puede hablar así. Cómo una persona puede llegar a ser tan cruel. Tan Inhumana
- Una última cosa, antes que me vaya: Acabo de morir.
-Bienvenido entonces. Bienvenido


… Ver el fin :: Lucybell.

3/29/2006

:.pre-capítulo 11.:

31 de Enero

-Felipe no te había querido contar, pero el otro día me encontré con la polola del Gonzalo. Esta niña bien bonita ¿Cómo se llama?...

-La Pía ¿Y como está? ¿En que andaba?

- No la saludé, la divisé solamente. Parece que andaba con su mamá. Tenía hora con el Doctor Ramírez…

- ¿El de bigote, que es Ginecólogo?

-Sí… ¿Te acuerdas que te comenté de un examen de embarazo que me llamó la atención?

- Sí. No me digas que…

- Era de ella. Al parecer tu hijo va ser papá.


3/24/2006

:.capítulo 10.: NO MORE


Hace años que no lo veía. Si no fuera por las fotos que me manda de él junto a su familia perfecta no reconocería su cara. Mi viejo. Que extraño decirle así. Desde antes que muriera mi Mamá, el nunca ha estado presente, físicamente claro, porque su plata siempre me mostró su rostro más cariñoso y amable. Mi viejo, el que me regalo el departamento en donde vivo, según él, para que yo sea independiente del mundo, pero dependiente de él, hasta cierto punto, ya que el hecho de no estudiar ni trabajar me ha traído varias discusiones. No sé que hace aquí realmente, me toma por sorpresa, pero tengo que reconocer que lo hace en el momento preciso de mi vida. De mi puta vida.

Me abrazó fuertemente

-Te extrañé hijo mío – Con su mano tomó mi cara. Me quedé en silencio
- Gonzalo mírame. ¡Estás muerto de borracho!
- N-no, na-nada que ver- Era inútil negarlo, tenía la botella de Ron en mi mano y apenas podía mantenerme en pie.
-¡Cómo que no! ¿Por qué estás así? ¿Estás con alguien? -Miró hacia adentro-
-N-no -Ojalá lo estuviera-
Entró al departamento. Dejó su bolso en el pasillo. Me tomó del brazo y nos sentamos en el sofá. Yo no sé lo que estoy haciendo, mi cuerpo no responde a mis designios, por el contrario, tiene vida propia. En cualquier momento se me apaga la tele.
- Gonzalo ¿estás bien? tienes pálida la cara. ¿Quieres vomitar?
- E-estoy… b-bien
- ¿Estás seguro?
Me borré.


1:50 AM

-¡Sube el volumen po hueón! – Me grita el Pedro mientras maneja. Vamos a 120 km/h por Américo Vespucio. Nuestro destino: Club Kmasú. Escuchámos California Dream de Benny Benassi. Con la euforia que tenemos, atinó a sacar el huiro que me habían regalado. –¡Puta, si ese es mi perro! Tome - Me pasó el encendedor- ¡Préndalo papá!- La hueá está exquisita, es uno de los mejores que he probado. Le pego una piteada a la rápida y se lo paso a mi compadre. -Oye hueón, de adonde te conseguiste esta hueá- Me dijo mientras mantiene el humo y conduce. –Perrín, me sorprende la pregunta- RespondÍ. Nos miramos por unos segundos y la risa nos salió instantáneamente. A estas alturas el huiro ya comienza hacer su milagroso efecto.
Antes de llegar a la Disco, vamos a una Botillería que está al frente del Colegio Santa Catalina, pasado Plaza Egaña. Ahí compramos un Pisco Sour Campanario y lo empezamos a tomar adentro del auto. Después de beber toda la botella, el Pedro pone la canción Personal Jesús de Depeche Mode. A mi personalmente esta canción me mata, no sé, es una especie de himno, un tema que invoca los pensamientos más insanos que podamos tener. Con esto, me considero insalubre, un cerdo inmundo bañado en alcohol y drogas baratas. Que mejor mezcla para hacer de la madrugada de un Miércoles, una vida completa.

Las luces del lugar me tienen mareado, me hacen sentir como si estuviera arriba de una montaña rusa. Me dan ganas de mear pero con tanto mareo no me quiero levantar. Siento como la Piscola ayuda a mi borrachera y para que decir del humo que tiran en las Discoteques, colabora a que esté más volado aún. Al lado mío se encuentra sentado el Pedro. Hace rato que está mirando a dos minas. Al parecer mi compadre sabe lo que hace, porque se están acercando hacia nosotros. Una de ellas es morena, alta, pechugona y exquisita, en cambio la otra es rubia, no tiene tanta pechuga pero camina de una forma que calienta a cualquiera. Las saludamos y nos ponen una risa simplona, más bien, bastante hueona. Conversamos un buen rato. Entre tanta palabra nos enteramos de que no andan solas, por el contrario, cada una con un acompañante, pero ellos tuvieron que devolverse a la casa a solucionar no sé que cosa. En realidad no me importa mucho, me da lo mismos la vida de estas minas. Para apurar el encuentro, las invitamos a tomar unos Vodkas Smirnoff. Luego de varios sorbos nos vamos a “perrear”.

:. Ella te provoca bailando, envuelve, se suelta, y te deja, y después se va con cualquiera. Yo soy tu gatita fiera.:

Yo estoy bailando con la rubia, se llama Maca, tiene 19 años y no me interesa saber a que se dedica. Con lo curado que estoy, lo único que quiero es terminar entre sus piernas. La mina del Pedro se llama Nicole, tiene 18 años y se nota que está verde por mi amigo. Es más, justo en este preciso momento se lo comenzó a atracar. El hueón tiene la media cuea con las mujeres, siempre se asegura a la mina más rica y es el primero que se la come. Pasan uno segundos y casi por acto de imitación me como a la Maca. Automáticamente me pongo a pensar en la Vale y en lo que ella debe estar haciendo ahora, seguramente habrá conocido algún viñamarino, un hueón con el pedazo de auto y un departamento con vista al mar, capacito que se la esté joteando y la muy puta termine tirando con él. Por la chucha que me da rabia. Pero filo. No quiero pensar en celos por ahora, prefiero concentrarme en la lengua húmeda que tengo dentro de mi boca.
De un momento a otro comienzo a tocarle las tetas, entre tanto, ella me corre la paja por debajo del pantalón en forma sigilosa. Todo pasa piola. Mientras, el Pedro, le agarra el culo a la Nicole descaradamente, lo hace con las dos manos, en seguida la toma en brazos y deja a la altura de su boca las pechugas de la mina. Entre mi estado alcohólico, volado y caliente, me fijo en la gente de nuestro alrededor. Parece no impórtales mucho el espectáculo que tenemos, por el contrario, lo miran como normal, casi cotidiano. Segundos después, la Nicole se desmonta del Pedro, me mira fijamente a los ojos y me da un calugazo sabroso. La misma reacción tiene la Maca. El asunto se torna como película porno, cambiando de pareja como si nada, como quién se pone un zapato. A estas alturas no existe ningún control, ni por parte de ellas, ni menos por parte nuestra.



Todo se va a la chucha

Siento como me pegan una patada en las costillas. Me caigo al suelo. No entiendo nada -¡Andrés!- grita el Pedro.

¡¿Y vo conchetumadre, quién chucha soy?! – le grito al culiao que le pegó al Andrés. No lo pienso dos veces y le aforro un combo en el hocico. Lo agarro de la cabeza y comienzo pegarle puñetazos por doquier, en eso escucho como las minas gritan pidiendo ayuda, están vueltas locas. Ahí comprendo que al hueón que le estoy aforrando es uno de los acompañantes que andaba con ellas, seguramente es el pololo de una de estas hueonas. El Andrés se para lentamente y lo agarran por detrás los guardias de la Discoteque, son unos tipos enormes, musculosos. Nos separan y nos inmovilizan con una de esas llaves militares. Nos sacan por la salida de emergencia y terminamos en la entrada principal.
-Ven Andrés – Le grité mientras abro la puerta del vehículo. Nos subimos como podemos y nos vamos a toda velocidad por Irarrázaval. El efecto de las toxinas aún no se me pasa, por el contrario, me siento bastante drogado. Me siento liviano.
- La cagó ese maricón – me dice el Andrés con rabia.
- Hueón, lo cagamos nosotros, le estábamos comiendo la mina. Nos matamos de la risa.

Algo sale mal

Escucho una bocina y siento un impacto fuertísimo en la cola derecha del auto. Las luces nuevamente se mezclaron, pero ahora es distinto, el mundo me da vueltas y gira como un espiral. El parabrisas se quiebra en mil pedazos, mientras que el Pedro se abalanza sobre mí. Un ruido seco y frío me advierte que algo se parte en dos. Todo es muy rápido para fijarme en detalles. En pocos segundos las sensaciones se detienen, al parecer llegan a su fin. Algo tibio y húmedo comienza a recorrer mi cara, no sé que puede ser. Me baja un sueño aterrador, pero no quiero dormir. Al parecer es inevitable. No resisto más…


9:32 AM.

La cabeza se me parte del dolor. Tengo acidez. La almohada está húmeda con mi saliva. Me cuesta abrir los ojos. Parece que todavía me encuentro medio curado. El departamento está en silencio, como mi conciencia. En paz. Me levanto, despacio, dirigiéndome a la cocina a buscar algo para comer. Me debe quedar algún pan huacho para untarlo en mantequilla, algo que sea para calmar mi fatiga. No sé porque, pero tengo en mi mente la imagen de mi viejo, como si hubiera llegado de un momento a otro. Que extraño.

Siento que abren la puerta. Salgo de la cocina y me encuentro con él. Al parecer no era mi imaginación.

- Te levantaste.
- ¿Y UD, que hace aquí?
- Acaso no puedo visitar a mi querido hijo. Veo que con la plata que te mando no te alcaza para mucho…
- No quiero más plata de ud ni mucho menos su preocupación.
- Toma –me pasó unas bolsas- Te traje algunas cosas para que llenes la despensa y el refrigerador –me quedó mirando con cara de buen samaritano-
-Gracias, pero no lo necesito…
-¿Como que no lo necesitas? No seas orgulloso. Recibe esta mercadería como un regalo, nada más.
Me quedé callado. Me fui a poner una polera y le ayudé a entrar las cosas que estaban en el auto. Era la primera vez que sentía la relación de padre e hijo, parecía un juego al que nunca había tenido acceso. Creía que era cabro chico ayudando al Papá. Sólo fue por un momento. Se acabo.
- ¿Por qué vino? ¿Le dio un chispazo de paternidad que no había tenido durante años?
- Parece que ese “chispazo” de paternidad, como dices tú, te bajo a ti. Gonzalo, lo sé todo, sé que vas a ser Papá…
Quedé helado.













3/16/2006

:.capítulo 9.: AGUAQUIETA


-¿Es así de fácil para ti?
- …
-¿Esa es tu respuesta hueón, quedarte callado?
-Perdóname.

Dos semanas después

Mi departamento es inmenso y no me había dado cuenta, debe ser porque siempre estuvo conmigo la Pía y ahora que no es así los detalles nuestros, como el color del living, no tienen mayor importancia. Es que esa “importancia” por las cosas pequeñas me la contagió ella, que siempre fue detallista. Recuerdo cuando nos escapamos a la casa de sus viejos en los Ángeles y estuvimos cerca de una semana encerrados, disfrutando de nosotros mismos. Su cara me proyectaba felicidad al darse cuenta que los árboles tenían un color especial, según ella, la naturaleza nos invitaba a ser animales. No voy a olvidar ese viaje nunca. Por otro lado, con la Lulú era todo lo contrario. La locura reinaba entre los dos, es más, pienso yo que era muy probable que ella quedará embarazada que antes que la Pía, es que tengo que reconocer que siempre fui irresponsable, como la canción de los Babasonicos: “culpables de un amor escandaloso”, ese era mi plus, mi encanto, por eso que jugué a dos bandos, creyendo en el desenfreno, casi como concepto de vida. Pensándolo bien, a pesar de no estar en este momento, con ninguna de las dos, no me arrepiento por lo vivido. Por lo que si puedo sentir culpa, es porque no voy a poder estar en los momentos cruciales de la gestación del Vicente si es hombre, y si es Mujer, de la Natalia

No sé que voy hacer este año. No di la PSU, tampoco pienso entrar a un preu porque sencillamente no me interesa y lo que me queda es trabajar, el problema es en donde. Igual la situación en mi casa es delicada y necesito aportar, mis dos hermanos pequeños recién están entrando en el mundo escolar, el Daniel de 7 años ya va en primero básico y el “Checho” en 4to. Estos cabros chicos no tienen idea de los problemas que pasamos, aunque igual el Sergio como que comienza a notar. Mi viejo Patricio tiene un taxi en donde la pega no ha estado muy buena y mi vieja Ester trabaja todo el día en la casa del Dr. Sotomayor, ganando un poco más que el mínimo. Si bien no vivimos en extrema pobreza la situación es escasa.
En mi vida “más social” me encuentro tranquilo, en esa etapa cuando todo es perfecto, observas al mundo de diferente manera, quizás un poco más real, más palpable y no tan absorbido por los problemas. No he sabido mucho de los demás durante estas dos semanas, en realidad casi nada, sólo que la Pía terminó con el “Chalo” –que era obvio- y la Lulú no quiere volver a verlo, bueno, eso me contó el Pedro que habla más con ella. La Vale se fue de vacas con sus viejos a Viña para luego volver a estudiar Enfermería en primer año. Pucha que se va ver linda con el delantal blanco, me alegro que esté a punto de cumplir todas las hueás que ha soñado, ojalá yo pudiera hacer lo mismo…


Martes 25 de Febrero

:.Sesión inicidada > Usted tiene 1 mensaje nuevo en la Bandeja de entrada> Lulú (sin asunto) > Yo sé que es difícil comunicarse después de que explotara todo… .:

- Hueona

:. …Quiero q sepas respeto tu estado y por ende te pido mil disculpas por lo q pasó. Puede que sea bien informal hacerlo por mail, pero no me queda otra… .:

No aguante el llanto. Me duele recordar, quiero dejar todo atrás

:. …Si pudieras hacerte un tiempo para que nos juntemos y conversemos, me sentiría enormemente agradecida. Cuida a tu hijo. Adiós .:

- ¿Que estás haciendo Pía?
- Nada
- Estás llorando ¿hablaste con ese cabrito?
- No mamá, ando media decaída, debe ser el embarazo.
- María, sube un vaso de agua para la niña…
- Si señora.


Me he tomado casi una botella entera de Ron Barceló. Ya no siento mi boca, ni mis manos, ni mis piernas. Me encuentro postrado en el sofá, como si este fuera ya parte de mi cuerpo. En mi vida no avanzo ni retrocedo. Estoy estancado como agua servida desparramada en la cuidad. Hedionda, rancia y sin ninguna utilidad. Escuchó de fondo No surprises de Radiohead. Me acuerdo de cuando era cabro chico, mi Mamá estaba conmigo y me vestía para ir al colegio, cuando volvía para almorzar, ella me recibía con su delantal y la casa envuelta en un rico olor a comida. Extraño esos días, extraño ese olor y calor con la que ella inundaba el lugar. Todo es tan injusto. Tan inicuo

High and Dry

Sonó el timbre del departamento
Apenas me puedo parar.
Abrí la puerta.
Es mi Papá.



3/08/2006

:.capítulo 8.: PARTIDO EN DOS


Estoy solo. No hay nadie más en el departamento. Mi mente esta atrofiada. Han sido demasiadas cosas en pocas horas. Demasiadas. No tengo idea en donde puede estar la Pía, no me dejó ninguna nota, ningún mensaje. No sé que onda. No entiendo nada. Prendo un cigarro para tranquilizarme y me siento en el sofá. Tengo rabia conmigo mismo de no poder arreglar todo esto. He pensado en llamar a mi viejo y pedirle ayuda, pero no sé, aún no me convence esa idea. Prefiero por ahora dejarla como última opción.

Echo de menos al Chalo. Necesito verlo, saber como está. Pobrecito, todo esto ha sido muy dificíl para él. A todo esto no he sabido nada de mi vieja. No me ha llamado para nada, debe estar con su pololito gringo pasandola la raja en Viña.

Tengo hambre. Toy chato de manejar, quiero puro llegar a mi casa para que mi vieja me prepare un rico "Bistek a lo pobre". Después de las vacas tengo que ir a tomar ramos a la U. Quiero puro sacar la carrera para trabajar con mi viejo en la Sociedad de Abogados. Es lo que he tenido en mente hace mucho. Siento que este año va ser especial para mí, no sé, tengo la sensación de que varias de mis metas se van a cumplir. Ojalá que así sea.


Sonó el timbre.

-¡Chalo!
-Cabros

Nos abrazamos fuertemente
-¿Cómo estás? ¿Y la Pía?
-No sé. Anoche quedó la caga…

Estuvimos cerca de dos horas conversando. Les conté lo que había pasado, entre tanto nos tomamos unas chelas mientras que el Andrés hizo unos pitos, estaban rebuenos. En la radio puse algo de The Strokes para amenizar el ambiente. Nos entretuvimos. Eso si a cada rato salía al balcón para llamar a la Pía, no tengo idea en donde puede estar, no me contesta el celular. Estoy preocupado.

-¿Que pasa amor?
- Toy preocupado por la Pía. No tengo idea en donde puede estar y el viejo de ella anda suelto.
-Tranquilo...


22:38 hrs.

Estoy raja curao, la cabeza me da vueltas completamente. Me encuentro abrazado a la Vale. De las chelas pasamos a las piscolas y los vodkas. Con la ella nos tomamos varios vasos, acompañado claro, de sus tallitas sin sentido. Es que hablar tonteras en los carretes es casi tan cotidiano como sonarse o ir al baño, todos lo hacemos. El que quiera pasarse por intelectual no tiene nada que hacer, está jodido, aunque nunca faltan esos pastelitos.

Lo he pasado increíble con el Pedro, en realidad siempre lo paso bien con él. Me cago de la risa con sus tonteras, es tan chistoso. Me recuerda mucho a un pololo que tuve en el colegio. Bueno, tiempos pasados. Lo importante ahora es darme cuenta que tengo un gran amigo al lado mío, eso si, puta que me calienta…

Sonó el timbre del departamento.

-Yo voy – Gritó la Lulú desde la cocina.
Abrí la puerta

-Pía. Que bueno que llegaste

-Cállate perra culia
Quedamos todos plop
-¿Qué onda?
Entró muy rápidamente
-¿Cómo que onda hueona? ¿Hace cuanto te estái comiendo a mi pololo?
-¿Qué pasa?
– preguntó el Chalo
-Ya po’, contesta hueona, hace cuanto...
-¿Qué? –
Dije sorprendido - ¿De qué hueá estás hablando Pía?
- Y vo hueón maricón. Sabes por la situación que estoy pasando y tú mientras tanto te refugiabas en la entre pierna de esta hueona.
De la cocina salió el Andrés y se acercó a la Pía
-Pía tranquilízate

- Déjame hueón. Capaz que todos uds sabían de esta caga’
-No hablí tonteras. Ven, mejor vamos pa’ fuera.

El Andrés me garabateó con la mirada.
-Hueón ahora si quedó la caga’. Como son tan CareRaja – me dijo el Pedro entre su curadera
-Déjate de hablar huevas, mejor anda a acostarte, mira que estái postre hueón. Vale, acompaña al Pedro porfa.
-Ok


Pasó un rato después de todo este espectáculo. Me tranquilicé bastante gracias al Andrés. Estamos hace media hora hablando en la escalera del edificio. No quiero entrar de nuevo a ese departamento. No quiero ver a ese par de maricones.

Se acercó el Chalo.
-Oye Pía, conversemos porfa
Lo miró con cara de odio
-Nos dejas solos Andrés
-Ningún problema
-¿Qué me quieres decir? ¿Qué es mentira? Dile a tu perrita que no te mande mensajes tan explícitos, viste que tu polola los puede leer.
-No, no quiero negar nada. Asumo que hace 5 meses estoy saliendo con la Lulú
-¿Hace 5 meses? Eres un maricón de mierda.

Con sus puños me golpea en el pecho. Comienza a llorar
-Tranqulia amor, tranquila…
No paraba de llorar


Estamos abrazados a lo cucharita con el Pedro. Él comenzó a darme besos en el cuello.

-Pedro para, puede entrar el Andrés
-¿Y si no quiero?
-Porfa para…

-Voy hablar con la Lulú. Lo único que quiero en este momento es formar una familia contigo.
-No va ver familia
-Pero Pía piensa en nuestro hijo.
-¿Y tú pensaste en él cuando te revolcabas con la Lulú?
-…

-No quiero cometer un error que después me voy arrepentir
-Yo tampoco
-Imagínate como debe estar la Pía con todo esto y tú quieres que hagamos lo mismo. Con la diferencia clara de que el Andrés es casi tu hermano.
-Pero no lo es

Continuó dándome besos. Ahora siguió por mi oreja.
- Me sorprende que pienses así.
La respiración comenzó hacerse más intensa. La Vale se dio vuelta, me miró a los ojos y me besó…

-Me tenías preocupado. ¿Dónde estabas?
-No me cambies el tema
-Pero dime, te llamé mucho.
-…
-¿Pía que onda?
-…

Sus ojos nuevamente se llenaron de lágrimas. Se levantó, se detuvo en la mitad del pasillo, me miró y entró al departamento.