Lunes 13 de Marzo
Llego temprano a la pega. Tranquilo. Con mi traje impecable, mis zapatos lustrados y mi peinado engominado –Chucha. Discúlpame Gonzalo, no te vi- Me dice el Pato con el vaso en su mano y el café en mi camisa –No te preocupí, yo me limpio – Le contesto observándolo fijamente a los ojos echándole mil chuchadas. Entro al baño, cierro con seguro y me quedo por un momento mirándome al espejo. Me saco la camisa, la lavo, la pongo debajo del chorro de aire caliente y me pongo a pensar: Tengo que salir de esta hueá. Esto no es para mí. ¿En qué momento cambió todo? Cuándo la Pía abortó, cuándo mi viejo creyó que hacía nuevamente lo correcto. Dónde está ese extraño límite entre mi realidad y la frustrada fantasía de hacer lo debido. No quiero seguir jugando al sujeto trabajador y rutinario. No quiero ser parte de esto, no quiero más llamadas perdidas, ni mensajes de textos, ni la estúpida idea de la falta de tiempo, ni pagar las cuentas de otros, ni tener que dar explicaciones a un jefe que con cuea sé como se llama, ni volver a pensar en la vida ideal. En qué momento dejé de tener vida y perdí a mi madre, mi privacidad, mi identidad por la puta. ¿Mi carnet, dónde está mi carnet? Lo busco entre mis bolsillos y encuentro mi billetera vacía con mi foto a color en un trozo de plástico qué me cuenta quién soy y cuando nací. Ficciones. Lo botó al inodoro junto con las fotos de la Pía y el calendario que tenía marcado un Octubre 21, fecha tentativa que nacía mi hijo. Me pongo la camisa, tomo un sorbo de agua… salada, saco el seguro y abro la puerta – ¿Estás bien? – Me pregunta la Verónica San Juan, secretaria y amante del jefe de Sucursal –Sí, estoy bien- Le miento y no me importa.
- No, no tenia idea. Pero me imagino que tu debes estar re triste – Le digo arreglándome la corbata.
- ¿Por qué?
- Porque te están quitando la gallinita de los huevos de oro o tú creías que nadie se había dado cuenta en la oficina que te encerrái con él y te poní hacerle un mamón.
- Perdón… - Se incómoda.
- Mírame – Le digo con un tono serio y bajo – me importa una raja que ese viejo culeado se vaya…
- …
- Si tengo que salir para pagar cuentas me llamái al anexo porfa – Le hago un gesto con la mano mientras me voy.
- Ok, voy altiro.
- ¿Qué te pasó?
- Na hueón. Voy altiro.
- Ah no…
- Oye, oye, no te vayái. Conversemos – Me miran sus compañeras – Pero solos.
- ¿Y qué querí conversar?
- Puta, tenemos cosas que hablar…
- ¿Y de qué? ¿De cómo me cagaste? – Me continúan mirando sus compañeras.
- Es necesario que lo publiques.
- Y qué te preocupái, si ya lo saben.
- Ah, ya saben. Resulta que tenemos un pequeño problema y tú partes altiro a contarles a tus amiguitas.
- ¿Pequeño problema?
- Bueno, bueno, gran problema, pero conversemos.
- Erí muy careraja Andrés.
- Sí, lo soy, por eso quiero que hablemos para que arreglemos esto –La sujeto del brazo.
- Oye, suéltame – La suelto – Si querí conversar éste no es el momento. Llámame más tarde.
- Ok, yo te llamo… Vale, perdóname.
- Erí patético hueón – Se da media vuelta y se va.
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6 comentarios:
es el papá de la pía???
qué care'raja la vale, en todo caso... ella le tenía ganas too el rato a pedro!!
dónde queda el limite de lo que queremos ser, frente a lo que nos obligan a ser??
acabo de llagar a tu blog y me muero de ganas de saber quien es este guillermo saavedra, o que le hiciste a la Vale, que onda la Pia y oh por dios que quede metida. Te leo proximamnete y backwards, ahora no tengo tiempo pero queria decirte q me enganchaste
brígido!!!!!!
y? cuando sigue??, o ya te pusiste flojito???
ya pos !!! chicotee los caracoles
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