3/24/2006

:.capítulo 10.: NO MORE


Hace años que no lo veía. Si no fuera por las fotos que me manda de él junto a su familia perfecta no reconocería su cara. Mi viejo. Que extraño decirle así. Desde antes que muriera mi Mamá, el nunca ha estado presente, físicamente claro, porque su plata siempre me mostró su rostro más cariñoso y amable. Mi viejo, el que me regalo el departamento en donde vivo, según él, para que yo sea independiente del mundo, pero dependiente de él, hasta cierto punto, ya que el hecho de no estudiar ni trabajar me ha traído varias discusiones. No sé que hace aquí realmente, me toma por sorpresa, pero tengo que reconocer que lo hace en el momento preciso de mi vida. De mi puta vida.

Me abrazó fuertemente

-Te extrañé hijo mío – Con su mano tomó mi cara. Me quedé en silencio
- Gonzalo mírame. ¡Estás muerto de borracho!
- N-no, na-nada que ver- Era inútil negarlo, tenía la botella de Ron en mi mano y apenas podía mantenerme en pie.
-¡Cómo que no! ¿Por qué estás así? ¿Estás con alguien? -Miró hacia adentro-
-N-no -Ojalá lo estuviera-
Entró al departamento. Dejó su bolso en el pasillo. Me tomó del brazo y nos sentamos en el sofá. Yo no sé lo que estoy haciendo, mi cuerpo no responde a mis designios, por el contrario, tiene vida propia. En cualquier momento se me apaga la tele.
- Gonzalo ¿estás bien? tienes pálida la cara. ¿Quieres vomitar?
- E-estoy… b-bien
- ¿Estás seguro?
Me borré.


1:50 AM

-¡Sube el volumen po hueón! – Me grita el Pedro mientras maneja. Vamos a 120 km/h por Américo Vespucio. Nuestro destino: Club Kmasú. Escuchámos California Dream de Benny Benassi. Con la euforia que tenemos, atinó a sacar el huiro que me habían regalado. –¡Puta, si ese es mi perro! Tome - Me pasó el encendedor- ¡Préndalo papá!- La hueá está exquisita, es uno de los mejores que he probado. Le pego una piteada a la rápida y se lo paso a mi compadre. -Oye hueón, de adonde te conseguiste esta hueá- Me dijo mientras mantiene el humo y conduce. –Perrín, me sorprende la pregunta- RespondÍ. Nos miramos por unos segundos y la risa nos salió instantáneamente. A estas alturas el huiro ya comienza hacer su milagroso efecto.
Antes de llegar a la Disco, vamos a una Botillería que está al frente del Colegio Santa Catalina, pasado Plaza Egaña. Ahí compramos un Pisco Sour Campanario y lo empezamos a tomar adentro del auto. Después de beber toda la botella, el Pedro pone la canción Personal Jesús de Depeche Mode. A mi personalmente esta canción me mata, no sé, es una especie de himno, un tema que invoca los pensamientos más insanos que podamos tener. Con esto, me considero insalubre, un cerdo inmundo bañado en alcohol y drogas baratas. Que mejor mezcla para hacer de la madrugada de un Miércoles, una vida completa.

Las luces del lugar me tienen mareado, me hacen sentir como si estuviera arriba de una montaña rusa. Me dan ganas de mear pero con tanto mareo no me quiero levantar. Siento como la Piscola ayuda a mi borrachera y para que decir del humo que tiran en las Discoteques, colabora a que esté más volado aún. Al lado mío se encuentra sentado el Pedro. Hace rato que está mirando a dos minas. Al parecer mi compadre sabe lo que hace, porque se están acercando hacia nosotros. Una de ellas es morena, alta, pechugona y exquisita, en cambio la otra es rubia, no tiene tanta pechuga pero camina de una forma que calienta a cualquiera. Las saludamos y nos ponen una risa simplona, más bien, bastante hueona. Conversamos un buen rato. Entre tanta palabra nos enteramos de que no andan solas, por el contrario, cada una con un acompañante, pero ellos tuvieron que devolverse a la casa a solucionar no sé que cosa. En realidad no me importa mucho, me da lo mismos la vida de estas minas. Para apurar el encuentro, las invitamos a tomar unos Vodkas Smirnoff. Luego de varios sorbos nos vamos a “perrear”.

:. Ella te provoca bailando, envuelve, se suelta, y te deja, y después se va con cualquiera. Yo soy tu gatita fiera.:

Yo estoy bailando con la rubia, se llama Maca, tiene 19 años y no me interesa saber a que se dedica. Con lo curado que estoy, lo único que quiero es terminar entre sus piernas. La mina del Pedro se llama Nicole, tiene 18 años y se nota que está verde por mi amigo. Es más, justo en este preciso momento se lo comenzó a atracar. El hueón tiene la media cuea con las mujeres, siempre se asegura a la mina más rica y es el primero que se la come. Pasan uno segundos y casi por acto de imitación me como a la Maca. Automáticamente me pongo a pensar en la Vale y en lo que ella debe estar haciendo ahora, seguramente habrá conocido algún viñamarino, un hueón con el pedazo de auto y un departamento con vista al mar, capacito que se la esté joteando y la muy puta termine tirando con él. Por la chucha que me da rabia. Pero filo. No quiero pensar en celos por ahora, prefiero concentrarme en la lengua húmeda que tengo dentro de mi boca.
De un momento a otro comienzo a tocarle las tetas, entre tanto, ella me corre la paja por debajo del pantalón en forma sigilosa. Todo pasa piola. Mientras, el Pedro, le agarra el culo a la Nicole descaradamente, lo hace con las dos manos, en seguida la toma en brazos y deja a la altura de su boca las pechugas de la mina. Entre mi estado alcohólico, volado y caliente, me fijo en la gente de nuestro alrededor. Parece no impórtales mucho el espectáculo que tenemos, por el contrario, lo miran como normal, casi cotidiano. Segundos después, la Nicole se desmonta del Pedro, me mira fijamente a los ojos y me da un calugazo sabroso. La misma reacción tiene la Maca. El asunto se torna como película porno, cambiando de pareja como si nada, como quién se pone un zapato. A estas alturas no existe ningún control, ni por parte de ellas, ni menos por parte nuestra.



Todo se va a la chucha

Siento como me pegan una patada en las costillas. Me caigo al suelo. No entiendo nada -¡Andrés!- grita el Pedro.

¡¿Y vo conchetumadre, quién chucha soy?! – le grito al culiao que le pegó al Andrés. No lo pienso dos veces y le aforro un combo en el hocico. Lo agarro de la cabeza y comienzo pegarle puñetazos por doquier, en eso escucho como las minas gritan pidiendo ayuda, están vueltas locas. Ahí comprendo que al hueón que le estoy aforrando es uno de los acompañantes que andaba con ellas, seguramente es el pololo de una de estas hueonas. El Andrés se para lentamente y lo agarran por detrás los guardias de la Discoteque, son unos tipos enormes, musculosos. Nos separan y nos inmovilizan con una de esas llaves militares. Nos sacan por la salida de emergencia y terminamos en la entrada principal.
-Ven Andrés – Le grité mientras abro la puerta del vehículo. Nos subimos como podemos y nos vamos a toda velocidad por Irarrázaval. El efecto de las toxinas aún no se me pasa, por el contrario, me siento bastante drogado. Me siento liviano.
- La cagó ese maricón – me dice el Andrés con rabia.
- Hueón, lo cagamos nosotros, le estábamos comiendo la mina. Nos matamos de la risa.

Algo sale mal

Escucho una bocina y siento un impacto fuertísimo en la cola derecha del auto. Las luces nuevamente se mezclaron, pero ahora es distinto, el mundo me da vueltas y gira como un espiral. El parabrisas se quiebra en mil pedazos, mientras que el Pedro se abalanza sobre mí. Un ruido seco y frío me advierte que algo se parte en dos. Todo es muy rápido para fijarme en detalles. En pocos segundos las sensaciones se detienen, al parecer llegan a su fin. Algo tibio y húmedo comienza a recorrer mi cara, no sé que puede ser. Me baja un sueño aterrador, pero no quiero dormir. Al parecer es inevitable. No resisto más…


9:32 AM.

La cabeza se me parte del dolor. Tengo acidez. La almohada está húmeda con mi saliva. Me cuesta abrir los ojos. Parece que todavía me encuentro medio curado. El departamento está en silencio, como mi conciencia. En paz. Me levanto, despacio, dirigiéndome a la cocina a buscar algo para comer. Me debe quedar algún pan huacho para untarlo en mantequilla, algo que sea para calmar mi fatiga. No sé porque, pero tengo en mi mente la imagen de mi viejo, como si hubiera llegado de un momento a otro. Que extraño.

Siento que abren la puerta. Salgo de la cocina y me encuentro con él. Al parecer no era mi imaginación.

- Te levantaste.
- ¿Y UD, que hace aquí?
- Acaso no puedo visitar a mi querido hijo. Veo que con la plata que te mando no te alcaza para mucho…
- No quiero más plata de ud ni mucho menos su preocupación.
- Toma –me pasó unas bolsas- Te traje algunas cosas para que llenes la despensa y el refrigerador –me quedó mirando con cara de buen samaritano-
-Gracias, pero no lo necesito…
-¿Como que no lo necesitas? No seas orgulloso. Recibe esta mercadería como un regalo, nada más.
Me quedé callado. Me fui a poner una polera y le ayudé a entrar las cosas que estaban en el auto. Era la primera vez que sentía la relación de padre e hijo, parecía un juego al que nunca había tenido acceso. Creía que era cabro chico ayudando al Papá. Sólo fue por un momento. Se acabo.
- ¿Por qué vino? ¿Le dio un chispazo de paternidad que no había tenido durante años?
- Parece que ese “chispazo” de paternidad, como dices tú, te bajo a ti. Gonzalo, lo sé todo, sé que vas a ser Papá…
Quedé helado.













5 comentarios:

gazzu dijo...

wenisimo, wenisimo... solo una critica..¿pok todo carrete tiene que terminar en accidente, y de auto pa' más remate? supongo que son exigencias del guion... siga así, no soy quien pa' decirlo, pero ta muy weno esto.

Anónimo dijo...

una paja...oye weon nada mas penoso que ir a criticar la zona...y luego poner tu blog...patetico!

imhirion dijo...

yuUUuuUUuuuUU...se puso brígido!
hahahah
k onda señor usuario anónimo?
ta loco ese wom...si quieres que te lean, hay que hacer propaganda pos wm!!!
.xD
sigue igual de buena la istoria!

imhirion dijo...

HISTORIA!!! hahaha me comí la H!.xD

Anónimo dijo...

hay algo en tus cuentos que me recuerdan 'mala onda' de fuguet, wenos...

pd: al usuario anónimo, q escriba él algo mejor y q de la cara!!